Marionetas del trauma

Para vivir en verde en el actual manicomio social ⎯tan poblado de personas descentradas⎯ es absolutamente imprescindible que cultives tres cualidades esenciales: la empatía, la compasión y el perdón. Y para lograrlo has de vivir de forma consciente momentos de autotrascendencia del propio ego. Es decir, dejar de pensar en ti ⎯en tus necesidades, deseos y expectativas egocéntricos⎯ para poder ver al otro y actuar de acuerdo a los dictados de tu ser esencial.

Si bien parece que es un favor que haces a los demás, en realidad es un regalo que te das a ti mismo. Más que nada porque cada una de estas virtudes te revela una verdad universal acerca de cómo funcionan las relaciones humanas. Y cada una de estas revelaciones representa un peldaño en la ascensión hacia la cima de la «inteligencia espiritual», la cual te permite vivir genuinamente en paz. Se trata de la capacidad de percibir a los demás como parte de ti mismo, trascendiendo las apariencias superficiales para verlos más allá de sus corazas y máscaras egoicas. Y de comprehender que todos estamos inmersos en nuestro propio viaje evolutivo, aunque muchos todavía no se hayan dado cuenta.

Sea como fuere, la inteligencia espiritual te capacita para relacionarte con personas descentradas con «mano izquierda», actuando con tacto, respeto y sensibilidad en situaciones delicadas. Este talento también implica saber gestionar las emociones ⎯tanto las tuyas como las de los demás⎯ de forma efectiva. Y es fundamental para manejar conflictos de forma pacífica, evitando así generar más confrontación y perturbación. Y hacerlo de tal forma que no te dejes pisotear por el ego ajeno.

Cada loco con su tema

El primer peldaño es la «empatía»: la capacidad de ponerte en el lugar del ser humano que tienes delante de ti, tratando de comprender lo que éste piensa y siente desde su perspectiva. Implica abrir tu campo de visión para no ver una situación solamente desde tu punto de vista. De alguna manera te permite intercambiarte momentáneamente con el otro, en vez de centrarte únicamente en ti mismo. La empatía es lo opuesto al narcisismo, que es precisamente lo que mantiene mentalmente encarceladas a las personas descentradas. Te saca del yo, haciendo de puente para llevarte al nosotros. Y es que solo desde ahí encuentras la manera de actuar en beneficio de ambos.

Cultivar conscientemente la empatía te lleva a limar el ego, reduciendo considerablemente su tamaño e influencia. A su vez te dota de una mayor sabiduría, posibilitando que tu visión se expanda. Es entonces cuando verificas empíricamente la primera verdad universal que rige las relaciones humanas: «todos los seres humanos sufren algún tipo de trauma». Todos sin excepción. Nadie logra entrar en la edad adulta sin arrastrar alguna herida emocional. Tú tampoco. Lo más probable es que también hayas tenido una infancia de hojalata, carente del amor necesario para crecer con una sana autoestima.

Solo por el hecho de pertenecer a la especie humana ya implica que tienes imperfecciones o taras. Desde una perspectiva mundana eres imperfecto y estás tarado. Esta es la razón por la que sueles vivir medio ido, perdido en tus preocupaciones y obsesiones mentales. A eso se refiere precisamente la expresión «cada loco con su tema». Pues bien, en el caso de las personas descentradas esta locura acaba degenerando en trastornos de la personalidad, muchos de los cuales surgen de la combinación entre predisposición genética e infancias marcadas por distintos tipos de abuso físico o maltrato psicológico… Recordar que están traumadas es el primer paso para cambiar tu forma de relacionarte con ellas. Al igual que tú, están transitando su propio camino hacia la sanación. Su principal problema es que por no confrontar su dolor terminan creando una vida de sufrimiento. Son marionetas del trauma.

Antes de juzgar a un ser humano camina varios kilómetros con sus zapatos.
BILLY CONNOLLY

¡Comparte este post!

¡Apúntate a la Newsletter!

[contact-form-7 id="82114" title="newsletter" /]

También te puede interesar...

Categorías

Autoconocimiento y crecimiento personal

Relación con uno mismo

Eneagrama

Relación con el Eneagrama

Familia y pareja

Relación con los demás

Filosofía y espiritualidad

Relación con la vida

Reinvención y desarrollo profesional

Relación con el mercado laboral

Economía, sociedad y educación

Relación con el sistema económico