Los 6 hábitos saludables para regular tu sistema nervioso

El tercer elemento de tu condición humana que has de cuidar a diario para vivir en verde es el «sistema nervioso». Se trata de una red compleja de nervios que conecta tu cerebro con cada rincón de tu cuerpo, enviando señales que regulan desde tus movimientos físicos hasta tus respuestas emocionales. De hecho, gracias a él tus órganos operan de forma autónoma y muchas de las funciones vitales que posibilitan tu supervivencia se llevan a cabo de manera automática. Los latidos de tu corazón. La respiración. La circulación de la sangre. La digestión. El pestañeo. La producción de saliva y lágrimas… Todo ello ocurre sin que tú hagas nada al respecto. Afortunadamente tu cuerpo está diseñado para sobrevivir sin necesidad de que exista una dirección consciente. En caso contrario ya estarías muerto.

Este sofisticado entramado de nervios se divide en dos partes: por un lado está el «sistema nervioso simpático», el cual se activa cuando te enfrentas a situaciones que ponen en peligro tu supervivencia o sientes como una amenaza a nivel emocional. Es entonces cuando entras en modo lucha o huida, llevándote a padecer estrés y ansiedad y arrastrándote a malvivir en los estados naranja y rojo. Por otro lado está el «sistema nervioso parasimpático», que favorece los procesos de reparación, regeneración y descanso que necesita tu cuerpo para estar en armonía y funcionar óptimamente. En última instancia es lo que te posibilita vivir en verde, sintiéndote conectado y relajado.

En este caso el eje central de tu autocuidado ha de centrarse en la activación del «nervio vago», el más largo de todo tu cuerpo. Se extiende desde el cerebro hasta los órganos vitales del abdomen, como el corazón, los pulmones y el estómago. Este nervio es crucial para tu bienestar porque regula el sistema parasimpático. Cuando está activo es como si pulsaras «el botón de la calma», contribuyendo a que ⎯independientemente de cómo sea el decorado de tu vida⎯ sientas una agradable sensación de felicidad, paz y amor. De alguna manera actúa como un amortiguador natural, permitiéndote mantener la serenidad incluso en situaciones difíciles y adversas. En este sentido, existen 6 hábitos saludables que solo dependen de ti para activar tu nervio vago y regular tu sistema nervioso.

Más serotonina y menos cortisol

 

El primero es «respirar conscientemente». Respirar de forma lenta, profunda e intencionada es la forma más rápida y directa de relajar tu cuerpo, calmar tu mente y conectar con tu espíritu. O dicho de otra manera, de segregar serotonina y reducir el cortisol. Es muy recomendable que a lo largo de tu día hagas 3 «pausas conscientes». Éstas consisten en detener tu actividad momentáneamente para llevar a cabo este sencillo ejercicio: inhalar por la nariz 10 segundos, mantener el aire 10 segundos y exhalar por la boca otros 10 segundos, repitiendo este proceso 3 veces. En total te llevará 90 segundos. Sin embargo, notarás un sutil cambio en tu estado de ánimo. La respiración consciente es tu mejor aliada para ser feliz, pues te ancla al instante presente.

El segundo hábito saludable es «hacer yoga». Se trata de una práctica milenaria originaria de la India que combina posturas físicas, técnicas de respiración y meditación para promover tu equilibrio interior. Existen muchos estilos diferentes de yoga, algunos más físicos y activos y otros más centrados en la relajación y la atención plena (mindfulness). Sea cual sea el que elijas, todos ellos son especialmente eficaces para reducir el estrés y la ansiedad, volviéndose un bálsamo para tu sistema nervioso. Para notar cambios profundos lo recomendable es hacer 2 sesiones a la semana. En esta misma línea también puedes probar pilates o tai chi.

El tercero es «alternar entre agua fría y calor». Cada vez más gimnasios están integrando pequeñas zonas de spa, las cuales suelen incluir duchas o bañeras de agua fría, saunas y baños turcos. Esto se debe a que la exposición a este contraste de temperaturas tiene muchos beneficios para la salud. La alternancia entre frío y calor fortalece el sistema inmunológico, regula el sistema nervioso, promueve la relajación, aumenta la energía vital y mejora el estado de ánimo. En caso de que puedas, dedica cada día unos 20 minutos a ir alternando entre ambos estados. Enseguida te sentirás muchísimo mejor.

El exceso de pantallas aumenta tu neurosis

El cuarto es «abrazar el minimalismo digital». Es muy posible que seas adicto al móvil sin saberlo. En general recurres a él porque tu realidad analógica te parece poco interesante y estimulante. Sin embargo, el chute de dopamina que te reporta te acaba pasando factura en forma de insatisfacción y malestar. Pasar muchas horas al día mirando a una pantalla genera «fatiga digital»: te cansa físicamente y te embota mentalmente, drenando tu energía vital. Y dicho agotamiento te va desconectando poco a poco de ti mismo. De hecho, provoca que te identifiques todavía más con la mente y el ego, aumentando tu nivel de neurosis. De ahí la importancia de ser consciente de por qué y para qué usas la tecnología, limitando voluntariamente el tiempo que pasas delante de una pantalla. ¿Utilizas la tecnología o ésta te está usando a ti?

El quinto hábito saludable es «tomar suplementos e infusiones». Los suplementos son extractos de plantas, vitaminas y minerales que se toman en forma de cápsulas o polvos para mejorar la salud física y mental. Los más recomendables para reducir el estrés y calmar tu cuerpo son Ashwagandha, L-Theanina y Magnesio. Por su parte, las infusiones son bebidas hechas de plantas, hierbas o flores que poseen propiedades sedantes y relajantes. Se utilizan desde la antigüedad para tratar la ansiedad, el insomnio y para promover el bienestar general. Las 3 más apropiadas para regular el sistema nervioso son Valeriana, Manzanilla y Tila. Incorporarlas en tu rutina diaria contribuirá a que estés más tranquilo y vivas más relajado.

Y el sexto es entrenar la «autorregulación emocional». Es decir, la capacidad de gestionar tus emociones de manera consciente, responsable y efectiva, en lugar de reaccionar impulsivamente frente a situaciones que detonan tu estrés y ansiedad. Para lograrlo, es fundamental que adquieras el hábito de identificar en qué estado emocional te encuentras (verde, naranja o rojo), de manera que sepas cómo regularte para no sucumbir a las pulsiones neuróticas del ego. Tu mayor reto es mantenerte conectado a tu cuerpo para percibir las señales que te envía. Cuando tu respiración se acelera, tu pecho se aprieta o sientes tensión en la musculatura, es bastante posible que tu sistema nervioso simpático se esté activando, lo que implica que estás entrando en el estado naranja. Cuanto antes sepas qué te está pasando, más fácilmente te será revertir la situación de forma proactiva, volviendo al verde en cuanto antes sin que tus emociones escalen.

La verdadera relajación deviene cuando
comprendes que nada está bajo tu control.
WILLIGIS JÄGGER

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