Los 6 hábitos saludables para cuidar tu cuerpo

El primer elemento de tu condición humana que has de cuidar a diario para vivir en verde es el «cuerpo». Se trata de tu templo, el lugar en el que habitas y el vehículo que empleas para moverte por la vida. En este caso, el eje central de tu autocuidado ha de centrarse en el fortalecimiento del «sistema inmunológico». Es decir, la red de células, tejidos y órganos internos que te defiende contra bacterias, toxinas y virus externos, posibilitando que tu cuerpo funcione de manera eficiente.
Cuando tu sistema inmunológico está fuerte actúa como un escudo protector, lo que te previene de padecer infecciones, dolencias y enfermedades. También acelera el proceso de curación cuando te lesionas o te enfermas. Tiene una relación directa con tu felicidad, reduciendo la posibilidad de que sufras de estrés, ansiedad o depresión. Y contribuye enormemente a que goces de más energía, vitalidad y salud física, pudiendo afrontar la vida con un estado de ánimo óptimo y una mentalidad mucho más positiva.
En este sentido, existen 6 hábitos saludables que solo dependen de ti para cuidar de tu cuerpo y fortalecer tu sistema inmunológico. Si quieres llevar una vida feliz y plena de verdad, es esencial que los incluyas como parte de tu rutina. No integrarlos en tu estilo de vida va en detrimento de tu salud, siendo una de las principales causas de tu malestar. Todo se reduce a tu capacidad para encontrar la manera en vez de seguir justificándote por medio de excusas.
Tu alimentación determina tu bienestar
El primero es «alimentarte conscientemente». Es decir, comer alimentos orgánicos y variados que te proporcionen los nutrientes esenciales que necesitas. Y que favorezcan a que tu microbiota intestinal esté sana y tu sistema digestivo, equilibrado. Al estar conectado con el sistema nervioso, al intestino se le considera «el segundo cerebro». De ahí que la calidad de tu alimentación determine en gran medida tu bienestar emocional. Comer sano es una declaración de amor propio. Para vivir en verde, la mayor parte de tu dieta ha de estar basada en comida real (alimentos naturales sin ningún tipo de procesamiento) y en menor medida de buenos procesados, reduciendo al máximo o eliminando por completo los productos ultraprocesados. A su vez, es muy recomendable que te mantengas bien hidratado, practiques el ayuno intermitente y tomes probióticos.
El segundo hábito saludable es «practicar ejercicio físico de forma regular». Tu cuerpo está diseñado para moverse. Y cuando no lo haces le estás robando vitalidad a tus músculos, los cuales se van atrofiando lentamente. Hacer deporte fortalece el corazón, mejora la circulación sanguínea, regula el sistema nervioso y reduce la tensión acumulada. A su vez, corrige la postura, aumenta la fuerza, favorece la quema de grasas y libera endorfinas, generándote una sensación natural de bienestar. Para vivir en verde es fundamental que dediques entre 15 y 30 minutos al día a sudar y jadear, ya sea caminando, corriendo, nadando, yendo al gimnasio, bailando o haciendo ejercicios de calistenia, entre otros. A su vez, es muy recomendable que te acostumbres a terminar dichos entrenos duchándote con agua fría, la cual actúa como un analgésico natural para reducir el estrés.
El tercero es «dormir y descansar adecuadamente». Es decir, disfrutar de un sueño profundo que te permita recuperarte físicamente y reestablecerte energéticamente. Al mismo tiempo posibilita que tu mente procese las experiencias del día, preparándote emocionalmente para los desafíos del día siguiente. Y esto pasa por dormir entre 7 y 9 horas cada noche. Para vivir en verde es fundamental que establezcas una rutina de sueño regular, acostándote y levantándote a la misma hora todos los días. También es muy recomendable cenar temprano y de forma ligera, evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir y practicar alguna técnica de relajación momentos antes de dormir. Todo esto ayuda a sincronizar tu reloj biológico, entrando en un círculo virtuoso de descanso, reparación y renovación. En caso de que tengas insomnio, puedes considerar la melatonina como una opción natural para inducir el sueño.
La naturaleza te recarga las pilas
El cuarto es «pasear por un entorno natural». Del mismo modo que cargas la batería de tu móvil cada día, tu cuerpo necesita recargar las pilas con una dosis diaria de naturaleza. Es el mejor antídoto para combatir el estrés de la vida moderna. Caminar al aire libre ⎯rodeado de árboles y vegetación⎯ aquieta la mente y calma tu sistema nervioso, sumergiéndote en un estado de paz y tranquilidad. Es una invitación a despertar tus sentidos y fundirte con el momento presente. Observar el movimiento sutil de las hojas, escuchar el canto de los pájaros, oler la tierra húmeda tras la lluvia, sentir el suelo bajo tus pies, respirar aire fresco… Estos baños de bosque tienen un efecto reparador y revitalizador. Y más si lo haces durante el día, de manera que estés expuesto a la luz solar durante al menos 20 minutos para nutrirte de vitamina D.
El quinto hábito saludable es «contactar físicamente con otras personas». Algo tan simple como darte un abrazo con un ser querido es muy sano para el corazón. Eso sí, tan solo cuando son prolongados y sentidos con plena presencia, no los típicos abrazos mecánicos con palmaditas en la espalda que sueles dar de forma ajetreada. Para vivir en verde es fundamental dedicar tiempo de calidad para compartir afecto, ternura, besos y caricias de manera regular. Todas estas muestras de cariño liberan oxitocina, la cual potencia tu bienestar emocional. De hecho, abrazarte a ti mismo puede producir el mismo efecto en tu organismo. En esta misma línea, disfrutar de buen sexo favorece tu felicidad. Sobretodo cuando se vive con amor.
Y el sexto es «liberarte de vicios y adicciones». Comer azúcar refinado. Tomar café. Fumar tabaco. Beber alcohol. Consumir drogas recreativas como la marihuana, la cocaína o el éxtasis… Todas estas sustancias son tóxicas para tu cuerpo, alteran tu sistema nervioso y suelen adentrarte en un ciclo autodestructivo, desequilibrándote emocionalmente y generándote ansiedad. Si bien te aportan placer a corto plazo, a medio y largo corrompen tu felicidad. Especialmente cuando te vuelves adicto. De ahí la importancia de armarse de valor para atravesar el síndrome de abstinencia y conquistar nuevamente tu libertad. La clave para abandonar un hábito perjudicial para tu salud es centrarte en el beneficio que te aporta soltarlo, comprendiendo que mantenerlo en tu vida te está quitando mucho más de lo que te da.
La salud es la verdadera riqueza.
MAHATMA GANDHI
*Este artículo es un extracto de mi libro “Ser feliz es fácil. El método más simple para disfrutar de la vida”.