Aquí nadie asume su sombra

Neurosis. Victimismo. Reactividad. Resentimiento… Todas estas obstrucciones mentales no solo te perpetúan en el sufrimiento, sino que te impiden conectar con el estado natural de tu ser: la felicidad. Son síntomas inequívocos de que sigues gobernado por tu sombra y tiranizado por tu lado oscuro. Es decir, por la parte de tu psique que contiene aquellos aspectos de ti mismo que has negado y ocultado de forma inconsciente.
Tu sombra es un gran cajón de sastre cerrado con llave en lo más profundo del sótano de tu alma. Es donde albergas los rasgos de tu personalidad que te desagradan. También es donde almacenas creencias limitantes. Pensamientos inconfesables. Emociones reprimidas. Miedos irracionales. Necesidades insatisfechas. Impulsos inexpresados. Anhelos enterrados. Vergüenzas enmascaradas. Sentimientos de culpa. Traumas no resueltos. Fantasmas del pasado. Demonios internos. Recuerdos dolorosos. Heridas no sanadas. Defectos escondidos. Expectativas frustradas. Penas no superadas. Deseos de venganza…
Por más que reprimas y rechaces tu sombra, ésta no se va a ninguna parte. Te acompaña vayas donde vayas. Y más aún: estas tensiones internas no resueltas necesitan encontrar una salida por medio de la cual liberar parte de la presión acumulada. Y de todas las válvulas de escape que empleas para exorcizar tu lado oscuro, las tres más comunes son: la «adicción» (comportamientos compulsivos y autodestructivos), la «somatización» (dolencias crónicas y enfermedades psicosomáticas) y la «proyección» (culpando y transfiriendo tu lado oscuro a otras personas de tu entorno).
La necesidad de chivos expiatorios
Movido por tu mentalidad victimista, te cuesta horrores asumir tu parte de responsabilidad cada vez que cosechas algún resultado insatisfactorio en tu vida. Hacerlo implicaría asumir parte de tu propia sombra, lo cual es demasiado doloroso para el ego. Esta es la razón por la que necesitas proyectar tu lado oscuro en un «chivo expiatorio». Es decir, en una persona a quien culpar y castigar por problemas que en realidad no ha causado, permitiendo así que no asumas las consecuencias de tus propias decisiones, acciones y errores.
Un claro ejemplo de proyección de la sombra se produce durante las separaciones sentimentales, especialmente cuando hay hijos de por medio. A ello se refiere la expresión «se conoce a la pareja en el divorcio». Solo hay que hablar con algún abogado matrimonialista para corroborarlo. El hecho de que estos litigios suelan terminar como el rosario de la aurora se debe a que los dos miembros de la pareja que se ha roto suelen culparse el uno al otro por todo lo que no ha funcionado en su matrimonio. Al no asumir sus respectivos fallos personales, proyectan su rabia y su rencor sobre su expareja, convirtiendo la ruptura en un campo de batalla. Por medio de la culpa ambos pueden mantener su autoimagen de víctimas inocentes, evitando así el dolor de confrontar su lado oscuro…
La fórmula es muy sencilla: cuanto mayor es tu victimismo, mayor es tu tendencia a buscar culpables fuera de ti. Culpas a tus padres. A tus hermanos. A tu pareja. A tu expareja. A tus hijos. Al resto de tus familiares. A tus amigos. A tus enemigos. A tu familia política. A tus vecinos. A tus profesores. A tu empresa. A tu jefe. A tus compañeros de trabajo. Al Gobierno. A los medios de comunicación. Al sistema educativo. A las corporaciones. A los bancos. A los ricos. A las oligarquías… También culpas a entes cada vez más abstractos, como a la economía. Al capitalismo. A los mercados financieros. A la sociedad. Al patriarcado. A la religión. A la tecnología. A la vida. Al destino. A dios. Al universo…
El Día Internacional de la Sombra
La búsqueda compulsiva de chivos expiatorios explica porque a una gran mayoría de personas les encanta mirar las noticias de la televisión. Son la excusa perfecta para canalizar su mediocridad y su insatisfacción, proyectando sus miserias personales en los políticos y en los famosos de turno que aparecen por la pantalla. Las personalidades públicas son la diana más fácil a la que lanzar dardos envenenados de impotencia, resignación y frustración…
Hoy en día es un milagro encontrar a adultos maduros emocionalmente que asuman su propia sombra. Ojalá tú seas uno de ellos. Cada vez que te sorprendas culpando a alguien es tiempo de hacer una pausa y reflexionar. ¿Qué parte de tu lado oscuro estás proyectando en esa persona? ¿Qué sombra tuya te está reflejando? Abrazar tu lado oscuro es el primer paso para iluminarlo, sanarlo y trascenderlo. Es lo que te permite cuestionar tu victimismo y empezar a cultivar una «mentalidad de crecimiento».
Cuando una parte representativa de la sociedad viva de forma consciente es muy probable que se acabe estableciendo «el Día Internacional de la Sombra»: una jornada de reflexión para que cada uno de nosotros ⎯de forma individual⎯ se mire en el espejo de su alma. ¡Cómo cambiaría el rumbo de la humanidad en pocas generaciones si todos dedicáramos un ratito cada semana a iluminar nuestro lado oscuro! Más que nada porque el mundo y el sistema en el que vivimos es una proyección colectiva. Metafóricamente, el hecho de que aquí nadie asuma su sombra ha convertido el mundo en un jardín abandonado, donde las malas hierbas crecen sin control mientras los jardineros se culpan unos a otros por no hacer bien su trabajo.
Deja de mirar la paja en el ojo ajeno
y quítate la viga que tienes en el tuyo.
JESÚS DE NAZARET
*Este artículo es un extracto de mi libro “Ser feliz es fácil. El método más simple para disfrutar de la vida”.