El día de la marmota

Un meteorólogo de televisión egocéntrico, cínico y malhumorado fue enviado junto con su nueva productora -una mujer bondadosa y optimista- a un pequeño pueblo para cubrir una festividad local. Dicha tradición consistía en que el alcalde le preguntaba a la mascota de esa localidad -una marmota- cuán largo iba a ser el invierno.

Tras pasar la noche en el hotel, a la mañana siguiente el hombre del tiempo acudió a la plaza mayor para grabar las tomas correspondientes. Dado que se veía a sí mismo como una estrella, se sentía frustrado por tener que informar sobre un acontecimiento que consideraba absurdo e irrelevante. Y en todo momento se mostró arrogante y antipático, tratando con desprecio a las personas con las que interactuaba.

Una vez finalizada la retransmisión -la cual realizó de forma mecánica y desalmada- le pidió a su equipo de marcharse inmediatamente. Sin embargo, una tormenta de nieve provocó el cierre de las carreteras, obligándoles a pasar otra noche en aquel pueblo. Tras quejarse y maldecir su mala suerte, el meteorólogo volvió a regañadientes a la habitación de su hotel.

Repitiendo un mismo día

A la mañana siguiente sonó el despertador con la misma música del mismo programa de radio del día anterior. Y al bajar al comedor para desayunar, el meteorólogo empezó a darse cuenta de que estaba viviendo -de nuevo- exactamente el mismo día. Se cruzó con las mismas personas, las cuales actuaron del mismo modo. De hecho, no le quedó más remedio que volver a retransmitir dicha festividad.

Y nuevamente, al intentar salir de aquella localidad comprobó horrorizado como el mismo policía le repitió con las mismas palabras que las carreteras habían quedado cortadas. Se había quedado atrapado en el tiempo. Y era el único consciente de aquel extraño fenómeno. El resto de ciudadanos siguió actuando con normalidad, ajenos al bucle temporal en el que estaba sumido el meteorólogo.

Ese mismo día se fue repitiendo una y otra vez. Cada día ocurrían las mismas situaciones. Interactuaba con las mismas personas. Tenía que cubrir la misma tradición local. Y terminaba durmiendo en la misma habitación del mismo hotel. A lo largo de todo este tiempo hizo todo tipo de cosas para llenar su vacío existencial. Comió comida basura hasta reventar. Se emborrachó hasta perder el conocimiento. Robó el dinero del banco. Compró y consumió infinidad de cosas materiales. E hizo lo posible para seducir, manipular y acostarse con su productora, sin éxito.

Depresión y suicidio

Aquel hombre del tiempo se levantaba día tras día tratando de saciar sus necesidades y satisfacer sus deseos egocéntricos. Su vida estaba orientada a saciar solamente su propio interés. No le importaba para nada las repercusiones que sus actos podían generar sobre el resto de habitantes de aquel pueblo. Y harto de no conseguir lo que esperaba terminó deprimiéndose. Llegó un punto en que no encontró ninguna razón para seguir viviendo. Fue entonces cuando decidió suicidarse… Pero al día siguiente volvió a despertarse para afrontar el mismo día. Una y otra vez.

De tantos días, meses y años que el meteorólogo fue repitiendo ese mismo día, acabó conociendo a la perfección a todos los ciudadanos de aquella localidad. Y especialmente a la productora. Fruto de múltiples conversaciones con ella, el hombre del tiempo observó que se trataba de una mujer con un corazón amable, generoso y compasivo. También se dio cuenta de que era muy empática y respetuosa con los demás. Y que tenía una actitud muy positiva frente a la vida.

Fue entonces cuando algo le hizo clic. El meteorólogo tomó consciencia de que su egocentrismo le llevaba a tomarse demasiado en serio a sí mismo y a pensar exclusivamente en lo que él quería. Y decidió revertirlo. Si bien el decorado seguía siendo exactamente el mismo, empezó a aprovechar aquel mismo día para sacar lo mejor de sí mismo, cultivando el altruismo, la vocación de servicio y orientando su existencia al bien común.

Entrega genuina

Con el tiempo y la práctica terminó alcanzando la maestría en el arte de amar y de entregarse genuinamente a los demás, haciendo el bien a quien lo necesitara. Entre otras hazañas, durante ese mismo día cogió en brazos a un niño que se cayó de un árbol. Cambió la rueda pinchada de un coche conducido por ancianas. Salvó al alcalde de morir atragantado por un trozo de carne. Y aprendió a tocar el piano para amenizar la cena de gala del pueblo…

En paralelo, fue cómplice de la felicidad de la productora, compartiendo con ella un día verdaderamente memorable. Sorprendida por la actitud del meteorólogo, en un momento dado ella le preguntó cómo podía ser que todo el mundo le quisiera tanto. Éste le contó la verdad sobre el bucle temporal en el que se encontraba atrapado. Y ella decidió pasar toda la noche despierta junto a él en su habitación para comprobarlo.

Sin embargo, a altas horas de la madrugada finalmente la productora se durmió en los brazos del hombre del tiempo. Despierto y plenamente conectado con el instante presente, el meteorólogo se sintió feliz. Había aceptado por completo su realidad y estaba en paz con la idea de volver a repetir siempre el mismo día. El amor lo había transformado por completo. Y al día siguiente sucedió algo inesperado: cambió de día. Por fin era mañana.

Falta de propósito y significado

Se da cuenta de que no hay propósito ni significado en sus acciones diarias. Se siente aburrido y sin
rumbo, lo que lo lleva a experimentar emociones negativas.

Aislamiento y soledad

A medida que Phil se da cuenta de que está atrapado en el mismo día, se vuelve cada vez más aislado
y solitario. A medida que su comportamiento empeora, la gente a su alrededor comienza a evitarlo, lo
que lo lleva a sentirse cada vez más solo y desconectado.

Qué enseñanzas nos da la película «Atrapado en el tiempo” de Harold Ramis

La película «Atrapado en el tiempo» (título original: «Groundhog Day») nos enseña varias lecciones
valiosas:

A medida que comienza a ser más amable y compasivo con los demás, y aprende cosas nuevas, su
vida comienza a avanzar. También reflexiona sobre el valor del tiempo. A medida que aprende a
aprovechar su tiempo de manera más significativa, comienza a encontrar una sensación de propósito y
significado en su vida.

La importancia de las relaciones humanas: A medida que Phil cambia su comportamiento, comienza a
tener mejores relaciones con los demás, lo que lo lleva a encontrar una sensación de comunidad y
conexión con los demás. La película nos enseña que nuestras relaciones con los demás son esenciales
para nuestra felicidad y bienestar, y que debemos tratar a los demás con amabilidad y respeto. Hacer
feliz a los demás te hace feliz a ti también. Incluye también el amor, ya que se enamora de Rita, su
compañera de trabajo, y lo hace cambiar de perspectiva y que su vida tenga sentido.

Rita Hanson
Es la productora del equipo de producción de Phil y el interés amoroso de Phil. Es amable y
compasiva, y ayuda a Phil a ver la belleza de la vida y a encontrar un sentido de propósito. Aunque al
principio Phil la encuentra atractiva, ella inicialmente no está interesada en él debido a su
comportamiento arrogante y desagradable.

Rita fue una de las razones por las cuales lo motivaron a cambiar de actitud. Se dio cuenta que para
enamorarla, tiene que ser más respetuoso. A pesar de que cada día debía volver a ganarse a Rita desde
cero, cada día aprendía algo nuevo de ella, lo que le daba ventaja. A medida que Phil comienza a
cambiar y a convertirse en una persona más amable y compasiva, Rita comienza a sentirse atraída por
él y a verlo de manera diferente.

Larry
Personaje cómico que proporciona un contraste a la personalidad de Phil. Excéntrico y un poco torpe
que a menudo se burla de Phil y su actitud arrogante. Aunque no es un personaje central en la trama,
Larry tiene algunos momentos divertidos en la película y su relación con Phil ayuda a desarrollar la
dinámica del equipo de producción de Phil. En general, Larry es un personaje secundario importante
en la película que ayuda a darle sabor y humor a la historia.

Cine consciente

Esta historia sobre la transformación del meteorólogo es un resumen de la película ‘Groundhog Day’ -‘El día de la marmota’-, la cual tradujeron como ‘Atrapado en el tiempo’. Se estrenó en 1993 y fue un éxito de taquilla a nivel mundial. Y hoy en día es considerada un clásico de un género emergente: el «cine consciente». Es decir, aquel que emplea el entretenimiento como un medio para democratizar el autoconocimiento y fomentar el despertar de la consciencia de la sociedad.

Años más tarde, su director y coguionista, Harold Ramis, explicó que representantes de prácticamente todas las tradiciones religiosas lo contactaron para felicitarlo por haber captado magistralmente la esencia de sus enseñanzas. Curiosamente, Ramis aseguró que la película se enmarcaba dentro de la «espiritualidad laica», desvinculada de cualquier fe, creencia o institución religiosa.

Parece ser que esta película supo expresar -de forma metafórica- una verdad universal: que el propósito de nuestra existencia consiste en aprender a amar como ágape. Y es que solo por medio del cultivo consciente del amor, la compasión, el perdón, el altruismo o la amabilidad podemos autotrascendernos. Es decir, ir más allá del egocentrismo, el victimismo, la queja, el rencor y la amargura que suelen asolar nuestra existencia cuando estamos excesivamente identificados con el ego.

El quid de la cuestión es que para estar en paz no basta con que te sanes y transformes a nivel psicológico. Es fundamental que te abras a concebir la vida desde una perspectiva espiritual. De hecho, está implícito en la propia palabra «psicología», la cual etimológicamente proviene del griego «psique» -cuyo significado es «espíritu» o «alma»- y «logos», que quiere decir «estudio». Así, este proceso de introspección te conduce irremediablemente a indagar sobre tu naturaleza esencial. Y en la medida en la que vas quitando capas y capas de la cebolla psicológica sobre la que has envuelto tu verdadera identidad, tarde o temprano llega un día en el que reconectas con tu dimensión espiritual.

Atrapados en el ‘samsara’

Al igual que le sucedió al meteorólogo, es bastante probable que en muchos momentos de tu vida te hayas sentido como un hámster -dando vueltas dentro de una rueda-, con la sensación de estar inmerso en una existencia mundana, completamente monótona, vacía y repetitiva. Es lo que de forma poética místicos de todos los tiempos han venido señalando como estar atrapado en el «samsara». En sánscrito esta palabra puede traducirse como «vagar» o «dar vueltas», sin rumbo, perdido y desorientado. Y es lo que te lleva a repetir una y otra vez los mismos errores, a perpetuar los mismos patrones automáticos de comportamiento y a cosechar los mismos resultados insatisfactorios. A esto se refiere la expresión «tropezar siempre con la misma piedra».

Estar preso del samsara pone de manifiesto que estás dormido y vives de forma inconsciente. Es decir, sumido en un sueño egoico que te lleva a vivir desconectado y enajenado de ti mismo. Y eso es precisamente lo que sientes cuando malvives encarcelado en el laberinto de tu mente, secuestrado por tus creencias, poseído por tus pensamientos y ahogado por tus emociones. En ese estado de ignorancia no te das cuenta de que la realidad que percibes es «maya», otro término sánscrito que significa «ilusión», «espejismo» e «irrealidad». En última instancia, lo que tú crees que es el mundo es una distorsión subjetiva generada a través del intelecto y el lenguaje.

Sea como fuere, la principal consecuencia de estar sometido al samsara y confundido por maya consiste en experimentar «duhkha», cuya traducción del sánscrito es «sufrimiento», «descontento» o «insatisfacción» crónicos. Recuerda que la raíz de casi todo el malestar que has experimentado, que experimentas y que experimentarás a lo largo de tu vida no tiene tanto que ver con lo que sucede, sino que se encuentra en las historias mentales que te cuentas acerca de la realidad. Y éstas son una ficción creada por tu imaginación. De ahí la importancia de practicar la autoindagación, conociendo a fondo cómo funciona tu mente para ser consciente del tipo de narrativa que suele protagonizar tu diálogo interno.

‘Nirvana’ para principiantes

Muchas han sido las palabras empleadas para señalar el estado de paz que sientes cuando comprehendes la verdad acerca de quién eres. Pero hay una que sobresale por encima de todas. Se trata de «nirvana», que en sánscrito quiere decir «extinción», en el sentido de que desaparece temporalmente la identificación con el ego, liberando a quien lo experimenta de cualquier deseo, miedo y apego mundanos. En esencia, lo que se extingue es la creencia de que eres un yo, extinguiéndose -a su vez- el pensamiento neurótico y compulsivo.

Nirvana también suele traducirse como «iluminación» o «liberación». Y literalmente significa el fin de samsara (inconsciencia), la trascendencia de maya (ignorancia) y la erradicación de duhkha (sufrimiento). Y si bien este destello de comprehensión suele ser temporal, es imposible que lo olvides nunca. Representa el gran punto de inflexión en tu andadura existencial. Ningún otro evento tiene semejante efecto en tu manera de estar en el mundo. Principalmente porque cambia por completo tu percepción de la realidad para siempre. Y es el verdadero secreto para estar en paz con los demás y con la vida.

No es casualidad que todas estas palabras procedan del sánscrito, una de las lenguas más antiguas de la historia. Es considerado «el idioma de la sabiduría». Y recoge gran parte de los conceptos transmitidos por la filosofía oriental para designar la dimensión espiritual de tu condición humana, muchos de los cuales hoy en día se están popularizando en la cultura occidental. Eso sí, por más precisas que sean las directrices que indican el camino de tu evolución, no dejan de ser eso: simples palabras. Por sí mismas no valen para nada. Solamente tienen valor cuando las utilizas como una herramienta para cuestionar en profundidad la forma que tienes de ver el mundo y de relacionarte con los demás. Solo así obtendrás la sanación psicológica y el despertar espiritual necesarios para acceder al siguiente nivel de consciencia.

Y por muy hierbas que pueda sonar en un primer momento, más tarde o más temprano la espiritualidad se demostrará científicamente. Y ese día será un gran día para la ciencia, pues querrá decir que habrá encontrado los métodos necesarios para confirmar lo que los místicos de todos los tiempos y todas las culturas llevan miles de años preconizando: que la consciencia no es un subproducto del cerebro, sino que es la base de toda la existencia. Y que la puerta para vivenciarla es trascender el ego y fusionarse con el momento presente. Si bien la ciencia convencional explora el mundo externo, la «ciencia espiritual» profundiza en el interno a través del autoconocimiento y la meditación. Su ámbito de estudio es la naturaleza la mente, así como la comprehensión de las leyes que rigen la realidad. De ahí que su enfoque sea marcadamente empírico, basado en la propia experiencia.

Cuando tienes conocimiento empleas una antorcha para mostrar el camino
a otros. Cuando eres sabio te conviertes tú mismo en una antorcha.
KABIR

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