El reino del ego

Hoy en día está aconteciendo un fenómeno tan curioso como desconcertante: la «realidad normativa» es un espejismo. Formas parte de una civilización donde nada es lo que parece ser. De hecho, suele ser otra cosa. Vives inmerso en una farsa colectiva, donde lo que se te presenta como verdad a menudo esconde una sarta de engaños y mentiras. A su vez, lo superficial ha ganado por goleada a lo esencial. Y con esta victoria has salido perdiendo. De ahí que tiendas a llevar una existencia de mucha apariencia y poca sustancia Desde lejos da la sensación de que las cosas funcionan con normalidad y que la gente está más o menos bien. Sin embargo, cuando miras más desde cerca ⎯sea lo que sea⎯ te das cuenta de que el sistema está corrompido y que la humanidad está enajenada.
No es ninguna exageración afirmar que la sociedad es en sí misma un gran manicomio. La única razón por la que no estamos todos encerrados es porque somos demasiados. Eso sí, se trata de una locura común y socialmente aceptada. Prueba de ello es que ves como normales ciertos comportamientos irracionales y autodestructivos simplemente porque son compartidos por la mayoría. Tanto es así, que si te adaptas y prosperas en este manicomio social eres considerado como alguien «cuerdo» mientras que si lo cuestionas y buscas formas alternativas de pensar y de vivir te tachan de «loco». Es literalmente el mundo al revés.
Uno de los síntomas de esta enajenación masiva es que entre todos hemos acordado tácitamente que el estilo de vida occidental ⎯basado en trabajar, consumir y evadirse⎯ es la solución definitiva al enigma de la existencia humana. Pero solo hace que potenciar la neurosis y la alienación. No es casualidad que tu estado emocional suela estar protagonizado por el vacío, el estrés y la ansiedad. De alguna manera, te has resignado a pensar que la infelicidad es el precio que has de pagar como parte del progreso y la modernidad. Tu vida suele estar tan llena de ruido, distracciones y ocupaciones que rara vez te detienes a preguntarte para qué vives ni si te sientes realmente satisfecho con tu existencia.
El sistema está corrompido
Sin darte cuenta te has convertido en un súbdito más del reino del ego. Dado que estás controlado mentalmente por este yo ilusorio sueles ir bastante a la tuya. Al igual que el resto del mundo estás demasiado obcecado en mirar solamente tu propio ombligo. Ahí afuera no sueles ver a nadie más que a ti mismo. Y tu obsesión por satisfacer tus ansias personales te hace ignorar las necesidades de los demás. El ego está tan hambriento de éxito, atención, dinero, validación y poder que te lleva a escalar una montaña sin cumbre, agotando tus fuerzas sin llegar nunca a la cima. Así es como has contribuido con tu granito de arena a perpetuar un sistema que glorifica este comportamiento narcisista.
La razón principal por la que el sistema está corrompido es porque está construido sobre los cimientos de un egoísmo colectivo desmedido. ¿Acaso la codicia y el interés propio no son el motor oscuro de muchas de tu decisiones y acciones? El resultado es que todos los subsistemas e instituciones que constituyen la actual realidad normativa están completamente prostituidos. Es una simple cuestión de tiempo que el hedor de las cloacas de nuestra civilización salga a la superficie… El sistema educativo ⎯en lugar de volverte un librepensador⎯ se ha convertido en una cadena de montaje estandarizada que fomenta la mediocridad y el conformismo. La escuela no desarrolló tu pensamiento crítico ni tu creatividad, sino que te moldeó y adiestró para seguir instrucciones y adaptarte al orden social establecido.
El sistema político y gubernamental ⎯en lugar de hacer de árbitro imparcial⎯ se ha convertido en un monstruo burocrático y totalitario que coarta la libertad de los ciudadanos. Los políticos no representan tus intereses, sino que emplean el populismo para intervenir en todos los aspectos de tu vida para igualarte en la pobreza y volverte dependiente del Estado. El sistema informativo ⎯en lugar de fomentar consciencia⎯ se ha convertido en un megáfono del poder dominante para desinformar y manipular a la sociedad. Los de medios de comunicación masivos no te muestran la verdad, sino que controlan tu pensamiento con propaganda diseñada para mantenerte ignorante.
Un castillo de naipes insostenible
El sistema financiero ⎯en lugar de generar riqueza⎯ se ha convertido en un castillo de naipes insostenible que genera deuda, inflación y miseria a base de crear dinero ficticio. Los bancos no te ayudan a prosperar económicamente, sino que intentan volverte siervo de sus préstamos. El sistema laboral-empresarial ⎯en lugar de ofrecer la posibilidad de autorrealizarte⎯ se ha convertido en una máquina orientada excesivamente al afán de lucro cortoplacista para maximizar las ganancias de los accionistas. Muchas empresas no te tratan como a un ser humano, sino como a un recurso fácilmente desechable.
El sistema judicial ⎯en lugar de hacer cumplir la ley y garantizar la equidad⎯ se ha convertido en un peón del juego político para preservar la supremacía de una élite. La mayoría de jueces no imparten justicia de forma imparcial, sino que dictan sentencias que favorecen a quienes ostentan privilegios y conexiones. El sistema religioso ⎯en lugar de hacer de puente hacia la divinidad⎯ se ha convertido en una multinacional de la fe que vende salvación a cambio de sumisión. La clase clerical no promueve el autoconocimiento y la espiritualidad, sino que impone dogmas, utilizando el miedo y la culpa para secuestrar tu mente y tu alma.
El sistema alimentario ⎯en lugar de nutrirte y fortalecerte⎯ se ha convertido en un negocio que se lucra vendiendo veneno disfrazado de comida. La industria alimentaria no te proporciona energía ni vitalidad, sino que te ceba con productos ultraprocesados que deterioran tu salud y te causan enfermedades. Y el sistema médico y sanitario ⎯en lugar de promover tu bienestar de forma preventiva⎯ se ha convertido en un comercio de la enfermedad para tener una clientela perpetua. La industria farmacéutica no se centra en curar las causas, sino en paliar los síntomas para mantenerte dependiente de fármacos que cronifican tus dolencias… Por todo ello, nuestra civilización se asemeja a un tren descarrilado, sin conductor, sin rumbo y sin frenos que corre a toda velocidad hacia un precipicio. La ostia va a ser tan épica como inevitable.
El ser humano inventó la bomba atómica, pero ningún
ratón en el mundo construiría una trampa para ratones.
ALBERT EINSTEIN
*Este artículo es un extracto de mi libro “Ser feliz es fácil. El método más simple para disfrutar de la vida”.