La amistad feelfreeniana

Aprender a estar solo cambia por completo el concepto que tienes de la amistad, así como la forma en la que te relacionas con tus amigos. En el instante en el que culminas tu proceso de desintoxicación -liberándote de la adicción a la vida social- comienzas a cultivar la «amistad feelfreeniana». Se trata de una de las expresiones más nobles de la condición humana. Al dejar de depender emocionalmente de otros para sentirte feliz, vives estos vínculos íntimos desde la no-necesidad. Sólo entonces estás preparado para amar a tus amigos de forma incondicional.
A esto se refiere la expresión inglesa «feel free», la cual significa «siéntete libre». Hace referencia al tipo de relación evolucionada que eres capaz de cultivar con otros seres humanos cuando has conquistado tu propia solitud. Al valorar y disfrutar de tu libertad interior, incentivas y respetas la libertad del otro. Y al mostrarte verdaderamente auténtico permites que el otro pueda ser genuinamente tal como es. Dicho de otro modo, la amistad feelfreeniana deviene cuando eres capaz de dejar el ego a un lado en compañía de otro ser humano, pudiendo ser, estar y hablar con él como cuando estás a solas contigo mismo. Un indicador irrefutable de que se ha alcanzado este tipo de intimidad es que ambos os sentís muy cómodos compartiendo largos momentos de silencio.
Un amigo feelfreeniano no espera que le saques las castañas del fuego, que estés pendiente de cada pormenor de su vida o que te acuerdes de su cumpleaños. Es alguien que acepta y respeta tu versión más libre y auténtica. Puedes estar meses sin hablar con él y eso no hace mella en el vínculo. En el instante en el que se retoma la relación se reanuda la conversación donde la dejasteis. Jamás hay lugar para la queja o el reproche. Por el contrario, el tiempo que decidís libremente compartir juntos siempre está en vuelto de un aura de agradecimiento y disfrute. Ninguno le debe nada al otro. Todo lo hacéis porque queréis. Y en caso de no poder atenderos en un momento dado os comunicáis con total honestidad y transparencia. Faltaría más: los dos sabéis que nadie ha venido a este mundo a cumplir con vuestras expectativas.
Amigos de verdad
Paradójicamente, un amigo feelfreeniano siempre está ahí cuando lo necesitas. Sabes que puedes contar con él para apoyarte cuando alguna desgracia viene a visitarte y tu vida parece fundirse a negro. Y lo mismo sucede a la inversa: él también sabe perfectamente que cuando se encuentre en una situación parecida podrá contar contigo. A su vez, te escucha atentamente cuando hablas y se interesa genuinamente por tu bienestar. Lo bonito de este tipo de amistad es que este sostén emocional no se da por sentado. No forma parte de ningún contrato previo, pues se produce en un contexto de libertad y voluntariedad. De hecho, ambos lo hacéis encantados, pues en esos instantes os brindáis la oportunidad de seros útiles el uno al otro.
Otro rasgo que pone de manifiesto que es un amigo feelfreeniano es que no te juzga ni tampoco te quiere cambiar. Conoce tu lado oscuro y sabe de qué pie cojeas. Y sin embargo te acepta y ama tal como eres. Eso sí, en caso de percibir que estás deshonrando tus valores esenciales -o que estás actuando de forma mediocre o incongruente- te pide permiso para cuestionarte. Y una vez concedido, de manera asertiva te hace las preguntas adecuadas para que tú mismo te des cuenta de que igual el ego te ha vuelto a jugar una mala pasada. Dicho de otra forma, no te ríe las gracias cuando éstas no hacen reír. Ni refuerza tu victimismo cuando te pones en el papel de víctima. Por el contrario, si tienes un moco en la nariz es el primero en decírtelo. De alguna forma te ayuda a ser la voz de tu conciencia cuando ésta ha sido silenciada por tu inconsciencia.
En este sentido, un amigo feelfreeniano nunca te miente. Nunca. Tampoco te da excusas ni justificaciones. Más bien tiende a mirarte a los ojos y decirte la verdad. A su vez, tú también puedes decirle lo que piensas -tal y como lo piensas- sin temor a herir u ofender sus sentimientos. Y en caso de proponerte o pedirte algo le puedes decir que «no» y te seguirá queriendo igual. No se molesta cuando no le priorizas. Su amor por ti no está regido por ningún acuerdo mercantil. No está condicionado por lo que haces por él o por lo que le das. Es amor en estado puro: te ama por ser quien eres y por cómo se siente él cuando está contigo. De hecho, se alegra genuinamente por tus alegrías. Su abundancia interior le permite ser cómplice de tu felicidad, deseando que te vaya todo de maravilla.
En definitiva, la amistad feelfreeniana viene a ser una especie de lazo imaginario que te une con otro ser humano de una forma muy difícil de explicar con palabras. Ambos sabéis que estáis en la vida del uno y del otro. Y sólo por ello sonreís. Sin embargo, este vínculo inquebrantable no está sujeto a ningún tipo de apego insano, convención social ni obligación moral. Es totalmente libre. Ahí radica su belleza y su fortaleza. Contar con un amigo así es uno de los mayores tesoros que puedes tener. Y una de las experiencias que hace que la vida merezca ser vivida.
Se conoce a la pareja en el divorcio, los hermanos en la herencia,
los hijos en la vejez, los amigos en las dificultades y los socios en las crisis.
ANÓNIMO
*Este artículo es un extracto de mi libro “Ama tu soledad. Muchas veces la mejor compañía la encuentras estando solo”.