La alquimia de la creatividad

Existen dos grandes maneras de estar en el mundo, las cuales se revelan por la forma en la que empleamos el ocio. Por un lado está el comportamiento mayoritario, el cual se basa en el «consumismo». Se trata de un actitud reactiva y pasiva -de fuera adentro- centrada en consumir lo que otros producen. Comida. Ropa. Cosas. Noticias. Información. Conocimiento. Redes sociales. Artículos. Libros. Películas. Fotografías. Arte. Cultura. Deportes. Política. Religión. Ideologías. Turismo. Pasatiempos. Pornografía. Prostitución. Drogas… De hecho, la sociedad en sí misma se ha convertido en un gran bazar donde todo el rato nos estamos vendiendo lo que sea los unos a los otros.
Por otro lado está la conducta minoritaria, la cual se centra en la «creatividad». Se trata de una actitud proactiva -de dentro afuera- centrada en crear algo por el gozo y disfrute que causa el simple hecho de crear. Aquí se encuentran todas las personas que tienen muy desarrollado el ingenio, la imaginación o la inventiva, así como aquellas que han conectado con algún hobby creativo o alguna manifestación artística. Dicho esto, tú qué tiendes a hacer más: ¿consumir o crear? Si perteneces al primer grupo seguramente sigues sin saber qué te gusta y qué se te da bien. De ahí que al seguir algo perdido, tiendas a consumir aquello que te mantenga ocupado y distraído.
En cambio, si te sientes más identificado con el segundo grupo es muy probable que valores mucho tus espacios de ocio, aprovechándolos para dar rienda suelta a tu talento creativo. No en vano, mientras estás creando sueles entrar en un estado de fluidez muy agradable en el que pierdes por completo la noción del tiempo. Y es precisamente este flow el que te permite disfrutar plenamente de tus momentos de solitud. Ésta es la razón por la que las personas más creativas suelen ser también las más solitarias. Experimentan tanta dicha creando que el resto de las actividades -incluyendo la vida social- termina pasando a un segundo plano.
La creatividad te hace sentir vivo
Esto es precisamente lo que le sucede -entre otros- al gremio de escritores. Muchos de ellos eligen la solitud por delante de la sociedad. Los casos más arquetípicos son los de Jack London, Henry David Thoreau, Jane Austen, Walt Whitman, Ralph Waldo Emerson, Lev Tolstói, Emily Dickinson, Fiódor Dostoievski, Virginia Woolf, Mark Twain, Friedrich Nietzsche, Jack Kerouac, Harper Lee, J. D. Salinger o Arthur Schopenhauer… Para todos ellos, alejarse voluntariamente de la sociedad fue siempre su principal fuente de inspiración. Estando solos consigo mismos encontraron la tranquilidad, la lucidez y el foco necesarios para crear sus obras de arte…
Sea como fuere, el quid de la cuestión es que si bien el exceso de consumismo te conduce hacia el vacío y la depresión, la práctica de la creatividad te hace sentir inmensamente vivo y pleno. En eso consiste precisamente la «arteterapia», un proceso psicoterapéutico que emplea el cultivo del arte para promover la salud mental. Es pura alquimia, la cual te transforma como ser humano. De ahí la importancia de realizar algún retiro de solitud para descubrir y estimular tu vena creativa. Esencialmente porque cuando creas algo -lo que sea- estás nutriendo tu autoestima y estimulando tu inteligencia. No importa si dicha creación tiene alguna utilidad. Ni mucho menos si puedes monetizarla. Lo verdaderamente importante es que te permite disfrutar de tu compañía sin necesidad de nadie más.
Puede que ahora mismo pienses que no eres una persona creativa. No es para menos. El sistema educativo industrial aniquiló tu imaginación cuando todavía eras un niño inocente, provocando que te convirtieras en un adulto carente de amor propio y confianza en ti mismo. Pero no te preocupes. Regenerar tu lado creativo es una cuestión de práctica y entrenamiento. Eso sí, para conseguirlo has de pasar más tiempo a solas contigo. Sólo así podrás obtener ciertas revelaciones e intuiciones que te llevarán a pensar fuera de la caja. Y también a romper los esquemas mentales convencionales que gobiernan inconscientemente tu percepción de la realidad.
Vi el ángel en el mármol y lo esculpí hasta que lo hice libre.
MIGUEL ÁNGEL
*Este artículo es un extracto de mi libro “Ama tu soledad. Muchas veces la mejor compañía la encuentras estando solo”.